Esta mañana mientras iba en el coche hacia el trabajo escuchando la radio me ha venido un sentimiento al pecho, acompañado de un nudo en la garganta y un aumento de humedad en los ojos (no recuerdo qué canción ponían y no sé si ésta habrá sido la causante de tal brote). Me he puesto a pensar en mí, en mi vida, en cómo estoy ahora. Tengo 40 años (y no creo que se trate de la depresión de los cuarenta), más bien creo que se trata de una realidad: Estoy sola.
Y ahora vendrá quien me diga eso de “No estás sola, tienes a tu hijo, a tu familia…”.
Pues sí, gracias a Dios, tengo todo eso, y tengo trabajo y amigas (aunque ahora estén lejos), pero estoy sola.
Y también vendrá quien me diga “tú te sientes sola, pero no lo estás”.
¡Claro que me siento sola! Si no no estaría escribiendo este post…
Tengo un niño de dieciséis meses, vivo con mis padres desde hace tres meses (esto es provisional, ya me falta poco para tener listo mi piso), me he mudado de la ciudad en la que he vivido los últimos siete años y en la que nació mi hijo porque me he separado de su padre, he dejado amistades y un barrio y un entorno que me encantan… Así que estoy pasando un duelo. Duelo por el fin de una relación. Duelo por dejar mi casa. Duelo por dejar una ciudad maravillosa con gente “mu perita” y con un clima privilegiado. Duelo por dejar a mis vecinos/as. Duelo por dejar mi coro. Porque sí, también tenemos que pasar el duelo por el apego a las cosas físicas o a las personas que dejamos a tantos kilómetros de distancia. Y seguramente también estaré pasando el duelo por mi anterior vida, la de antes de ser madre, que no era mejor ni peor, era diferente.
Y en todo este movimiento y desapego forzoso, menos mal que está mi familia, menos mal que tengo a mis padres y mis hermanos, menos mal que tengo trabajo, menos mal que tengo a mi niño que me tiene entretenidísima, menos mal que hay gente con quien hablar y reír, menos mal que soy fuerte.
Pero aún así, tengo mis momentos de bajón y tristeza. Porque estoy sola. Y a veces, triste. Y a veces culpable pot sentirme triste. Un rollo. Y es que quien pretenda creer que un hijo te llena todo en la vida, se equivoca. Un hijo llena mucho, muchísimo, pero hay huecos en la vida de una persona que es imposible que los llene un bebé. Y pretender que así sea, pretender que un hijo llene y complete todos los aspectos de la vida de una mujer adulta me parece que es echarle a un niño una carga emocional y una responsabilidad brutales y que no le corresponden.
Adoro a mi niño, estoy encantada de ser madre y lo vivo intensamente (sobre todo teniendo en cuenta que es algo que me costó conseguir y que he deseado toda mi vida). Esa parte la tengo cubierta. Pero otros aspectos de mi vida están vacíos, hay huecos, que seguramente se irán llenando, porque tengo buen ánimo y buena predisposición. Será cuestión de tiempo. Pero ahora, es así como me siento.
¿Habéis vivido una separación o cambio de ciudad después de ser madres/padres? ¿Cómo lo habéis llevado? Es normal sentir pena, ¿verdad?
Un saludo.
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martes, 4 de agosto de 2015
lunes, 26 de enero de 2015
Bebé anorak
Como algunos/as sabréis vivo en Málaga, ciudad y provincia caracterizada por su buen clima y bien denominada la Costa del Sol. En los más de seis años que llevo viviendo en esta preciosa ciudad, hay algo que me ha quedado muy claro: los veranos son muy calurosos (ojito cuando sufrimos el Terral) y los inviernos son cortos y suaves, al contrario de lo que sucede en mi ciudad natal, Manresa, en el corazón de Catalunya, donde los inviernos son tristes, largos y fríos de cohone que te pelas.
Y si algo he aprendido también con respecto al frío, es que el malagueño lo soporta bastante mal (obvio, no están acostumbrados), por eso cuando bajan las temperaturas a 5 ó 6ºC como sucedió esta semana pasada, poco más que se creen que han sido teletransportados a Suecia.
Y lo digo yo que soy friolera de las que duermen con camiseta de algodón y calcetines de lana, que si tengo que salir a la calle con gorro, bufanda y guantes, voy fantástica, pero
Con la idea de escribir este post, me he puesto a buscar información sobre el tema. He encontrado un montón de posts y publicaciones al respecto (basta con poner en Google "bebé sobreabrigado"), informando que el "sobreabrigo" puede ser perjudicial para nuestros bebés (que si puede causar estreñimiento, dermatitis, alergias...). De los que he leído, me quedo con un post de Bebés y más, porque como es lógico, le pone sentido común y lo explica muy bien y muy clarito, 100x100 de acuerdo (podéis leerlo aquí).
Pero en esta entrada que hoy publico, me vais a permitir que aplique un poquito de humor. Ayer, mientras me tomaba un chocolate con churros a las siete de la tarde sentada en una terraza de una cafetería malagueña (¡sí, sí, estaba en la calle de noche y con mi bebé, esto es lo bueno de vivir en Málaga!!), me puse a pensar:
"Si una mamá va abrigada solo con un abrigo, sin bufanda, ni guantes, ni gorro, porque hace una tarde muy agradable... ¿por qué lleva a su hijo tapado como una momia, con un anorak que parece el muñeco de Michelin sin poder moverse, además lo mete dentro de un saco y pa colmo le pone el plástico, si no llueve ni hace viento ni ná?".
Y en un arranque de imaginación chorras, visualicé a esa mujer tapada hasta las cejas, con bufanda y manoplas y con un plástico a modo de capuchón encima cubriéndola mientras camina por la calle. Me entró la risa floja con la tontá.
Y resulta, como no, que Google también te muestra publicaciones e imágenes jocosas al respecto, que se cachondean de las mamás primerizas, porque además de nuestras abuelas, somo quienes más pecamos de sobreabrigar a nuestros hijos. ¡Qué le vamos a hacer! Somos carnes de cañón por nuestro afán de protección.
En la revista El Jueves, hace ya unos años publicaron un estudio (nada serio, por supuesto) que revelaba el verdadero significado de algunas palabras en lengua inuit (la de los esquimales), como anorak que en realidad significa "niño sobreabrigado por su madre".
Y ahora confesad ¿vosotras sois de las que sobreabrigáis a vuestros hijos? ;-)
Espero haber aportado un poquito de humor a este inicio de semana.
Un abrazo.
sábado, 1 de noviembre de 2014
¡Déjame dormir, mamá!
Hace
un par de meses leí en twitter que una madre había dejado dormir a sus hijos
con la ropa sucia de haber jugado y manchada de chocolate, y que se sentía mal
por ello. Otra mamá le contestó que su abuela decía: ”Si están dormidos,
déjalos como están!”, y algo sabría la mujer cuando había criado a siete hijos.
Como
madre primeriza e inexperta, a menudo he despertado a mi hijo, sin querer, por
cambiarle el pañal de madrugada para que estuviera seco y cómodo, por insistir
en que hiciera el eruptito después del biberón de la noche, por colocarlo bien
en la cama porque me parecía que estaba en una posición incómoda o muy
destapado… Yo lo hacía con la mejor intención, está claro, pero luego me sentía
mal por haberlo despertado, sobre todo cuando rompía a llorar!
Tras
leer aquel tuit, pensé “¡claro! Si está tan dormido es que está perfectamente”.
Desde entonces lo dejo dormir esté como esté, hasta el punto que en el último
mes han sido varios los días en que se ha saltado una toma porque estaba
dormido (feliz y plácidamente dormido) y no lo he despertado para que comiera.
La primera vez que no comió por seguir durmiendo me preocupé y me asusté,
pensando que algo malo le podría pasar (cabe decir en mi defensa que al ser un
bebé prematuro, al principio sí tenía que darle su toma regularmente, más o
menos cada tres horas, hasta que cogió un poco de peso), pero cuando se
despertó repartiendo sonrisas, moviéndose enérgicamente y sin un ápice de estar
pasándolo mal, me relajé.
Y
para muestra… Ayer mismo, lo dejé un rato en el parque jugando mientras yo
preparaba el biberón y cuando entré al cuarto, estaba grogui!! Le eché la
toquilla por encima para que no se enfriase, y listo!
Pero
es que, dos horas después, seguía dormido (había cambiado de posición, eso sí).
Cuando se despertó,
después de casi tres horas, le dimos su merienda y tan feliz.
El pasado sábado
ocurrió algo parecido. Se durmió poco antes de la hora de la cena mientras
volvíamos a casa en coche, pensé que se despertaría al subirlo a casa, pero siguió dormido;
entonces pensé que se despertaría al sacarlo del cochecito, pero tampoco. Lo
puse en la cuna y lo dejé allí dormido con la ropa de la calle. ¡Se saltó el
baño y la cena! Durante un buen rato no supe qué hacer. Me acosté pero no me podía dormir. Finalmente le di un biberón
mientras él seguía dormido, eran las tres de la madrugada. Entonces me acosté y
pude dormir tranquila.
¿Os ha pasado algo
así? Me imagino que sí, muchas veces, ¿verdad?
domingo, 5 de octubre de 2014
Premios Dardos
Recibo con sorpresa (y encantada) este premio. Muchas gracias a Mama Blogger ( @reginaros33) por pensar en mí.
Es un premio para estimular, alegrar y sobre todo reconocer el esfuerzo que dedicamos las blogueras a nuestros blogs.
Mis 15 blogs premiados son los siguientes:
- DesarrollodelTalento
- Madres Cabreadas
- Patadita Blog
- Mamá puede
- Mami Aventuras
- Mamá de Verdad
- El diario de tu mami
- Centímetro News
- Querido bebé dos puntos
- El rincón de Mixka
- Diario de mi garbancito
- Diario de una madre
- En brazos de mamá
- Pequeñas Personitas
- Doble-Aventuras
Los blogs premiados tienen que nominar a otros 15 y nombrar a quien los ha premiado.
Muchas gracias.
Un abrazo.
Es un premio para estimular, alegrar y sobre todo reconocer el esfuerzo que dedicamos las blogueras a nuestros blogs.
Mis 15 blogs premiados son los siguientes:
- DesarrollodelTalento
- Madres Cabreadas
- Patadita Blog
- Mamá puede
- Mami Aventuras
- Mamá de Verdad
- El diario de tu mami
- Centímetro News
- Querido bebé dos puntos
- El rincón de Mixka
- Diario de mi garbancito
- Diario de una madre
- En brazos de mamá
- Pequeñas Personitas
- Doble-Aventuras
Los blogs premiados tienen que nominar a otros 15 y nombrar a quien los ha premiado.
Muchas gracias.
Un abrazo.
lunes, 15 de septiembre de 2014
Una mamá sin mala leche
Antecedentes de
hecho (y de paso declaración de principios):
Obviamente soy
mamá (primeriza). Daniel, que ahora tiene cinco meses, nació por parto inducido
que terminó en cesárea de urgencia en la semana 34 de gestación. Al ser un bebé
prematuro tuvo algunas dificultades para mamar directamente de la teta, así que
su lactancia es mixta: principalmente toma leche de fórmula que complemento con
leche materna en diferido, o sea, me extraigo la leche con un sacaleches y
posteriormente se la doy en biberón (¡un lío, vaya!).
Tengo buena
leche: lo sé porque a mi bebé le encanta y además le aporta defensas y
anticuerpos que no tiene la leche de fórmula. Por eso llevo todos estos meses
realizando este esfuerzo extra (pues sí, estoy orgullosa de mí misma, nada de
falsa modestia). Por cierto, ¿habréis probado la leche materna, verdad? Jo, la
mía está buenísima, no me extraña que el peque arrugue los morritos cuando se
le termina el bibi y le arreo el de fórmula, nota el cambio, fijo. Otra cosa
distinta es que yo gaste mala uva de vez en cuando, que tengo un pronto de esos
de “¡huye, qué como te pille verás!”.
Mujeres que,
como yo, hayan sido mamá alrededor de los cuarenta, hay muchas; que hayan
tenido un parto provocado y/o por cesárea, millones; que sus bebés hayan sido
prematuros, incontables; que alimenten a sus bebés con lactancia mixta, otras
tantas; que den leche materna en diferido, las que se van a trabajar y quieren
continuar con la lactancia materna, por ejemplo; que hayan padecido preeclampsia
en el embarazo, solo conozco a tres (y yo soy una de ellas). Mamás a las que
les pase o les haya pasado todo esto junto y a la vez, solo conozco a una (¡lo
tengo todo, papi!). Pero como dice mi pareja: “no te creas que eres tan única y exclusiva, seguro que hay más como
tú”.
Me tengo por
una persona optimista, alegre y a la que le gusta reírse de sí misma. De ahí
que, habiendo pasado los primeros meses más complicados en la crianza, ahora
empiezo a estar más relajada (emocional y psicológicamente) y me apetece
contarlo aquí, aplicando ironía y buen humor, a ver si así se me quita esta
cara de agria que se me había puesto después de dar a luz, y empiezo a parecer
una mamá feliz.
En la red hay
muchos blogs y webs que hablan sobre la maternidad en todos sus aspectos (y
dicho sea de paso, soy seguidora de algunos de ellos que me parecen muy
interesantes y útiles), y seguramente el mío sea uno más de tantos. Mi idea
aquí no es solamente explicar mi experiencia como madre (no hay nada más
aburrido que la vida de otro), sino ir un poco más allá. Obviamente me basaré
en mis propias vivencias, contaré lo que me ha sucedido y cómo voy viviendo el
día a día sobre mi maternidad, mis anécdotas, mis dudas, mis inquietudes y
anhelos, mis frustraciones, mis alegrías; pero mi objetivo es compartirlo para
que otras mujeres y/o mamás que hayan pasado por situaciones parecidas a la mía
puedan encontrar un sitio donde reconocerse, donde contarlo, donde aportar su
opinión, donde no van a ser juzgadas, donde nos podremos reír de nosotras
mismas y hacernos compañía. Será como crear una tribu virtual.
Además también
quiero compartir mis conocimientos sobre Numerología Tántrica, por lo qué iré
colgando posts y tips que os pueden ser útiles para entenderos a
vosotras mismas y a vuestros hijos.
Así que no me
dejéis sola en esto. Aflorad de allá donde estéis, presentaos, manifestaos,
¡venid a mí! Aquí os espero. Dejad vuestros comentarios. Única condición
imprescindible: echarle buen humor.
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