Querido Daniel, hoy se cumple un año de tu llegada al mundo. Fue antes de lo previsto y, a pesar de las dificultades del momento y de las primeras semanas, hemos salido adelante juntos, y me parece increíble que hayan pasado ya doce meses.
Hoy , que cumples un año, quiero darte las gracias:
1. Gracias por ser fuerte. Tu 1,940Kg y tus 47 cm te hacían parecer débil y delicado, pero eras y eres fuerte y te desarrollas normalmente. Gracias porque en mi debilidad y mi congoja de aquel parto que no soñé, tú mostraste la fortaleza que a mí me faltaba, te adaptaste a las circunstancia, a la soledad de tus primeras horas de vida, a nuestra separación, a mis miedos y mi angustia. Ahora soy más fuerte que hace un año y poco a poco lo voy superando.
2. Gracias por llorar tanto y tan seguido al principio, porque, aunque en aquellos momentos me abrumaba la desesperación de no conseguir calmarte, día a día fui aprendiendo a conocerte, y a ver en tus ojos el miedo que pudiste sentir cuando te sacaron de mi vientre tan pronto. Aprendí a consolarte y a consolarme a mí también.
3. Gracias por dejar que te amamantara. No fue la lactancia que me hubiese gustado, no fue "normal", pero conseguí pasar de la frustración a la determinación de darte mi leche, aunque para ello tuviese que estar continuamente "pegada al sacaleches". La dureza y el cansancio de aquellos cinco meses me parecen un logro, y ahora lo veo como algo especial. Me encanta darte tus biberones, tenerte sobre mi pecho, acariciarte mientras te lo tomas, siempre me ha gustado darte el biberón como si te diera el pecho, lo disfruto mucho, aunque tú ya hace tiempo que lo agarras solito y te lo puedes tomar sentado, pero yo quiero seguir dándotelos así.
4. Gracias por crecer tan bien. A pesar de tu prematuridad y de que me desesperaba porque llegaras a los 3kg, a partir de los cuatro meses fuiste ganando en peso y talla, y a los seis ya no se notaba que eres prematuro. Pero, hijo, no hace falta que corras tanto, que ya te pasas de la media para tu edad, que has cogido carrerilla! Y como saques un 49 de pie como tu padre, nos arruinas!!

5. Gracias por aceptar la alimentación complementaria con tanta naturalidad, por no rechazar ningún alimento y por ponerle intención y voluntad en mi empeño por conseguir la introducción de sólidos. Nuestra BLW va lenta pero avanzando, y es muy divertido ver como poco a poco vas cogiendo destreza llevándote los alimentos a la boca. Me siento orgullosa de ti. Pero por favor, hijo, ¡mastica! Qué menudos sustos me das con eso de engullir sin masticar.

8. Gracias por gatear. Un logro más. Otras cosas no han ido como a mí me habrían gustado o como había imaginado, pero con el gateo estás hecho un crack, lo haces muy bien, pero corres mucho (más de un morrazo te has dado contra el suelo porque te han fallado las manos). Aunque ahora todo tu afán se centra en estar de pie y desplazarte agarrado, ya mismo te lanzarás a caminar!




12. Y, sobre todo, gracias por convertirme en madre, por los ratos de risas y juegos que nos echamos juntos, por acurrucarte en mi pecho, por querer estar en mis brazos, por dejar que te portee y te coma a besos, por hacerme reír, por emocionarme, por aguantar mis sombras y mi tristeza, por entender los cambios tan importantes que estamos viviendo en estos momentos y por ser un niño sano y feliz. Gracias por elegirme como tu mamá. Te quiero mucho, hijo.
Feliz primer cumpleaños, Daniel.



